Los autores escriben que lo tejidos adiposos se emplean en la cabeza y el cuello para tratar cicatrices de cirugías faciales y para síndromes congénitos de nacimiento, como en personas con asimetrías en la cara o falta de tejidos debida a enfermedades como el síndrome de Parry Romberg. “Por otro lado, su empleo es muy común como método para regenerar la cara de los pacientes con VIH que presentan atrofias derivadas del uso de la medicación”.

El injerto de tejido adiposo está muy extendido en reconstrucciones mamarias, ya que es una técnica que permite reconstruir por sí misma o complementar el resultado de otros métodos. En glúteos o extremidades, las inyecciones de grasa ayudan a corregir asimetrías de nacimiento o atrofias en los glúteos en pacientes diagnosticados con VIH o que presentan atrofias en esta zona corporal en forma de hundimiento, causadas por el uso de inyecciones intramusculares.

Los autores destacan los beneficios de los injertos adiposos en comparación con los implantes sintéticos. “Los injertos de grasa permiten una recuperación más rápida para el paciente porque son un procedimiento menos invasivo que la colocación de una prótesis”. El artículo describe que, en cirugía de mama, las pacientes no tienen que preocuparse por si el implante se moverá, si se romperá con el tiempo o surgirán complicaciones como el encapsulamiento.