Las consecuencias físicas del turismo médico son las más graves, pero no las únicas, ya que someterse a una cirugía en un país extranjero puede dejar al paciente en un vacío legal. Así lo ha advertido Steven P. Davison, miembro de la Sociedad Americana de Cirujanos Plásticos (ASPS) y autor del estudio que publica Plastic and Reconstructive Surgery. “El turismo médico es una industria creciente y no regulada, lo que significa que los recursos legales en caso de que algo salga mal son pocos o ninguno”, resume.

“El turismo médico se ha convertido en un fenómeno mundial”, asegura Davidson basándose en los más de 15 millones de estadounidenses que cada año que buscan atención médica fuera de sus fronteras. Se trata de una industria que, solo en 2017, movió más de 50 mil millones de dólares (43 mil millones de euros) pero que para los pacientes supuso un ahorro de hasta el 50%.

“Los pacientes se sienten atraídos por el menor coste de la cirugía pero no son conscientes de los riesgos potenciales”, lamenta el investigador, “muchos firman formularios renunciando a su derecho a presentar demanda”. Incluso en los casos en que se logra llevar a juicio a los responsables, resulta difícil o imposible hacer cumplir la sentencia, advierte.

Por otro lado la ASPS señala que, si bien los médicos pueden tener el deber ético de tratar posibles complicaciones, cualquier cirugía plástica es también responsabilidad del paciente. En este sentido, la sociedad recuerda que, en Estados Unidos, los gastos por complicaciones del turismo médico generalmente son asumidos por Medicaid, seguro de salud del gobierno.