El texto señala que la región del codo se presenta como un lugar clave en cuanto a la funcionalidad de la articulación y como zona de paso de paquetes vásculonerviosos del brazo al antebrazo. Las opciones de reconstrucción quirúrgica para esta área anatómica son variadas y cumplen con los objetivos de cobertura o de liberación de cicatrices retráctiles. El desafío, subrayan los autores, está en el procedimiento a elegir.

En los pacientes politraumatizados o con grandes quemaduras con otras lesiones asociadas que pongan en juego su pronóstico vital, los autores señalan que se debe optar por procedimientos reconstructivos sencillos, fáciles de ejecutar y que resuelvan la situación sin olvidar que pueden requerir segundos tiempos quirúrgicos para corrección de áreas donantes en el antebrazo, orejas de perro o sustitución de injertos por colgajos.

La investigación se ha basado en el estudio de 9 casos de pacientes entre los 15 y 62 años que fueron sometidos a reparaciones en el codo. Los expertos explican que ejecutaron diferentes procedimientos quirúrgicos reconstructivos para solucionar defectos de cobertura en esta región, desde el injerto de piel a los colgajos locales y regionales. No realizaron ningún colgajo a distancia ni microquirúrgico. En todos los pacientes se logró la solución del defecto. Se registró un hematoma en la zona donante del colgajo regional en un solo caso.