Tras una etmoidectomía endoscópica la energía de impacto necesaria para inducir una fractura orbital es menor; además, aumenta la predisposición a la fractura de pared medial. Así lo ha demostrado un estudio que la división de Cirugía Plástica Orbital y Oftálmica de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) ha llevado a cabo sobre 5 cabezas de cadáver fresco.

Según explican los autores en la revista Ophthalmic Plastic Reconstructive Surgery, las 10 órbitas fueron seleccionadas aleatoriamente para practicar una etmoidectomía endoscópica en la cuenca izquierda o derecha de un mismo cadáver, mientras la otra servía de control.

Las fracturas se indujeron por traumatismo directo del globo ocular. Además, realizar una tomografía computarizada de las cabezas, el equipo dirigido por Sathyadeepak Ramesh tuvo en cuenta otros factores:

  1. Energía necesaria para inducir la fractura orbital.
  2. Presión orbital máxima en el momento de la fractura orbital.
  3. Patrón de la fractura orbital.
  4. Volumen de tejido herniado.

Al realizar las etmoidectomías endoscópicas, los autores comprobaron que las órbitas experimentales requerían menos inversión de energía para fracturarse y que su presión orbital máxima era menor en comparación con los controles. Tras las etmoidectomías endoscópicas, las órbitas eran un 80% más propensas a desencadenar una fractura en la pared medial.

El volumen global de contenido orbital herniado no fue significativamente diferente entre los grupos, pero sí el volumen de tejido herniado de la pared medial. Con todos estos datos, los autores consideran necesario informar a los pacientes sometidos a cirugía endoscópica sinusal sobre los riesgos relativos a la etmoidectomía endoscópica.