Los investigadores han identificado una molécula denominada colony stimulating factor-1 receptor (CSF1R) como la involucrada en el proceso químico que conduce a la formación de cicatrices alrededor de objetos intrusos. Según explica el estudio, desinhibir la actividad de esta molécula impide la formación de estas cicatrices. Los científicos han probado esta teoría con ratones y simios con resultados positivos.

La investigación apunta que si los injertos están hechos con materiales como cerámicas, polímeros e hidrogeles, es más fácil impedir que se formen este tipo de cicatrices, ya que producen una reacción menos agresiva del sistema inmunológico. Los médicos señalan que, uno de los puntos más positivos de este hallazgo, es que no se compromete la actividad de los glóbulos blancos para curar heridas, combatir bacterias invasoras y producir oxigeno reactivo.

La investigación pretende ser el primer trabajo para formar un nuevo protocolo contra este tipo de cicatrización que se introduzca en el día a día de los cirujanos plásticos. Los médicos subrayan que su hallazgo podría impulsar el diseño de dispositivos externos como sensores de glucosa que se podrían injertar en el cuerpo humano sin que este lo rechace. “Es la primera vez que se consigue detener la fibrosis, el proceso de este cicatrizado, lo que abre la puerta al desarrollo de nueva tecnología injertable”, señalan los expertos.