El material ha sido denominado simplemente como piel artificial y está compuesta por una base de polisiloxano y silicona, lo que le dota de una gran elasticidad y flexibilidad, por lo que puede ajustarse a las irregularidades de cualquier superficie además de adherirse con fuerza. Esta piel artificial es transparente, por lo que se adapta al color de la piel del paciente.

El material se aplica en la piel del paciente en su estado líquido a través de un gotero, en cuestión de minutos la piel artificial se solidifica sin necesitar ningún requerimiento especial. Por el momento, el material ha sido probado en un estudio inicial en el que han participado 12 personas con cúmulos de piel en los ojos. Según el MIT, los resultados “han sido fascinantes”, ya que la denominada bolsa de los ojos desapareció por completo.

La piel del contorno de los ojos es la más frágil y susceptible de la geografía cutánea. El espesor medio de esa capa de la dermis es de entre 300 y 800 micras, según la Asociación Española de Dermatología y Venereología. Esto es, cinco veces más fina que la del resto del rostro, que, a su vez, es cinco veces más fina que la del cuerpo.

En el contorno ocular hay 22 músculos periorbitales que están en continuo movimiento, por lo que es una piel que se distiende con facilidad. Las bolsas se forman por una pérdida de tono muscular en el músculo y en la piel de párpado inferior, lo que produce un descolgamiento y adelgazamiento de la piel. Esto suele ocurrir por el paso del tiempo o la genética.