La abdominoplastia en obesos no tiene más complicaciones que en personas sin obesidad.

La abdominoplastia en obesos no tiene más complicaciones que en personas sin obesidad. Es lo que concluye un estudio del Long Island Plastic Surgical Group (Estados Unidos). Los resultados alivian la preocupación de los pacientes sobre los riesgos de este tipo de cirugía, según los autores. La investigación se ha publicado en la revista Plastic and Reconstructive Surgery.

Tal y como explica la American Society of Plastic Surgeons (ASPS), participaron 82 personas sometidas a abdominoplastia. De ellas, 21 se clasificaron como obesas, teniendo en cuenta su índice de masa corporal (IMC). De media, este era de 35 kg/m2. El resto de las personas tenían un IMC medio de 25 kg/m2. En todos los procedimientos se utilizó la misma técnica.

El análisis de las complicaciones reveló que había un riesgo significativo. Sin embargo, este no era mayor en las personas con obesidad. Los pacientes obesos eran más propensos a tener una presión arterial alta. Además, presentaban una tasa mayor de acumulación de líquidos debajo de la piel. No obstante, la diferencia no era significativa y los factores de riesgo eran similares en ambos grupos.

La abdominoplastia en obesos, segura

En cuanto a las infecciones, hematomas y dehiscencia, las tasas de complicaciones fueron similares. Con estos esos datos, los investigadores consideran que la abdominoplastia en obesos, con o sin liposucción concurrente, “es un proceso seguro y efectivo”. Por eso, un IMC superior a 30 no debe considerarse una contraindicación estricta para practicar la abdominoplastia.

“Muchos cirujanos eligen no realizar la abdominoplastia en pacientes con un IMC alto, por temor a un mayor riesgo de complicaciones perioperatorias”, señalan los autores, que creen que debe evaluarse cada caso para tomar la decisión.

La abdominoplastia es el quinto proceso estético más frecuente en Estados Unidos. Solo en 2017, se realizaron cerca de 130 000 procedimientos en el país americano. A pesar de ello, es la intervención estética con una tasa de complicaciones más alta. Fijar objetivos postoperatorios realistas con los pacientes es de vital importancia, según los investigadores.