Sin embargo, los médicos apuntan que, a pesar de su aparente sencillez, la expansión cutánea no está exenta de complicaciones y requiere un gran rigor técnico. Los injertos capilares son un tratamiento más reciente, muy interesante solo o como complemento, que puede utilizarse en las alopecias cicatriciales pequeñas.

Además de la expansión cutánea, los autores del estudio indican que la dermopigmentación también es un tratamiento útil para mejorar las cicatrices alopécicas del cuero cabelludo, según apunta el estudio. Los expertos indican que este tipo de lesiones no se regeneran por sí mismas y hace falta intervenir quirúrgicamente para tratarlas con injertos de piel. "Los injertos de piel no tienen folículos pilosos. Es una piel sin pelo", subraya el texto. Los autores señalan que es verdad que existen ensayos con ratones en los que se investiga la posibilidad de conseguir cultivos de piel con anejos cutáneos, pero que aún no hay nada solido en este campo.

El estudio explica que, si la quemadura ha provocado una alopecia total, la única solución pasa por recurrir a una peluca, pero si es parcial (el paciente tendría que conservar al menos el 30% del cuero cabelludo con pelo) puede aplicarse la técnica de expansión cutánea. Los médicos explican que durante la intervención, se introduce un expansor tisular (una especie de globo o bolsa) por debajo de la piel donde sí hay pelo. Los expertos indican que la operación requiere anestesia general.