El paciente, un joven de 17 años, experimentó una repentina torsión de la rodilla mientras practicaba deporte en la escuela. Según recoge la revista Trauma Case Reports, no había ninguna fuerza externa involucrada y se trataba de la primera luxación patelar traumática en este paciente. Al llegar al centro, aquejado de dolor severo e incapaz de doblar la extremidad, se sometió a rayos X, tomografía computarizada (TC) y resonancia magnética (RM).

El paciente tenía una dislocación lateral de la rótula y una fractura del cóndilo lateral en el fémur distal. Una vez hallada la fractura de Hoffa, los especialistas procedieron a realizar la cirugía, en la que “la reducción abierta y la fijación interna se realizaron por una aproximación lateral a la rodilla”, según especifica Martin C. Jordan, autor principal del caso clínico.

“La fractura de Hoffa rara vez se presenta en combinación con una dislocación de rótula; por eso es recomendable realizar una TC y RM”, explica el experto, “para analizar el patrón de la fractura y rastrear si existe algún indicio de lesiones combinadas”. Respecto a la cirugía, Jordan matiza que, “aunque la reducción abierta y la fijación interna con tornillos es un tratamiento común, la combinación con una placa de bloqueo aumenta la estabilidad”.