Tal como recoge el estudio, publicado en la revista Plastic and Reconstructive Surgery, el autor principal, Kamran Khazaeni, y su equipo analizaron los cambios en la calidad de la voz de 27 pacientes sometidos a rinoplastias, de los cuales el 22% utilizaba su voz de forma profesional.

Todos ellos (22 mujeres y 5 hombres) tenían una edad media de 24 años y habían sido intervenidos 2 hospitales iraníes. Según señalan los autores, la rinoplastia es uno de los procedimientos cosméticos y reconstructivos más comunes en Irán.

Para cuantificar las diferencias percibidas, los voluntarios completaron el cuestionario estándar Voice Handicap Index (VHI). Tras analizar las respuestas, los expertos concluyeron que los sujetos no percibían cambios en la subescala funcional de su voz, pero sí en las subescalas física y emocional.

Así mismo, los voluntarios se sometieron a 2 grabaciones de audio, una previa y otra posterior a la rinoplastia. Al ser escuchadas por expertos, las voces de los pacientes operados resultaban más hipoplásicas. “La hipoplasia demuestra que el cambio en las voces es perceptible para oyentes entrenados, pero no que tal cambio sea evidente en las conversaciones rutinarias”, matiza el autor.

Por otro lado, explica Khazaeni, los cambios en la frecuencia y amplitud de ciertos sonidos pueden deberse al estrechamiento de la cavidad nasal, que “aumenta la resistencia al flujo de aire, incrementa la absorción acústica y disminuye la amplitud del sonido”.

Estos cambios en la voz son “sutiles pero significativos”, por lo que, “el cirujano debe discutir estas cuestiones con el paciente y considerar otros tipos más conservadores de cirugía, especialmente para aquellas personas cuya carrera profesional dependa de su voz”.