La gravedad de una parálisis facial aumenta la capacidad social para identificarla, según un estudio observacional prospectivo de la Universidad Johns Hopkins. El trabajo, realizado por la división de Cirugía Facial Plástica y Reconstructiva y el departamento de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello, asegura que la sonrisa del paciente ayuda a señalar la parálisis facial con mayor precisión. 

“Cuando identifican una parálisis facial, los miembros de la sociedad perciben una disminución en el atractivo de la persona con la lesión, afectando a su calidad de vida; sin embargo, hasta ahora no se había estudiado la capacidad de los no expertos a la hora de identificar con precisión la parálisis”, argumentan los autores.

Lisa E. Ishii y su equipo diseñaron una encuesta visual basada en 2.860 fotografías faciales, sonrientes y en reposo, de sujetos sin patología y de pacientes con parálisis facial unilateral en 3 niveles de severidad. Según recoge la revista JAMA Facial Plastic Surgery, 380 observadores casuales (70,3% mujeres, con una media de edad de 29 años) visualizaron este test.

Los voluntarios identificaron el 34,6% de las parálisis faciales leves, el 63,2% de las parálisis faciales de grado medio y el 96,7% de las graves; además, señalaron incorrectamente como parálisis un 6,2% de las caras sin lesión. En este sentido, “que la persona identifique la parálisis, no significa necesariamente que sea capaz de localizar con precisión donde se ubica”, señalan los autores.

Los voluntarios acertaron el punto exacto de localización del 63% de parálisis faciales leves, el 68,5% de las de grado medio y el 79,6% de las graves. En esta tarea, los sujetos tendían a identificar mejor las parálisis faciales en las caras que sonreían, en comparación con las caras en reposo: 48,6 frente a 20,6% en parálisis faciales leves, 92,4 frente a 33,7% en moderadas y 96,7 frente a 96,6% en parálisis alto grado.

Estos resultados pueden deberse, según los autores a “un fenómeno en el que la percepción de un defecto facial proviene de una interpretación holística de la cara, y no de una especificación clínicamente precisa de la ubicación del defecto”. Esto supone, además, que una lesión unilateral puede afectar negativamente a la percepción de las áreas de la cara no afectadas por la parálisis.