Desde la Asociación Española de Cirugía Plástica Estéticos (AECEP) se valora muy positivamente esta noticia. “Se trata de un primer paso muy importante, que equipararía los controles europeos a los que se vienen realizando por parte de la agencia americana del medicamento”, comenta Francisco Menéndez Graíño, presidente de la organización. Según explica el cirujano, el control por parte de organismos públicos siempre ayuda a descartar materiales que no cumplen con las mínimas garantías de salud.

La AECP, junto a la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE), ha sido de las más activas contra la Cirugía Estética lowcost que ofrece prótesis de bajo precio que contienen un aditivo para carburantes, y que ha provocado que miles de mujeres acudan al quirófano de urgencia, según afirman los expertos. “La preocupación por la garantía de salud de este producto se ha extendido de los profesionales a los pacientes y, finalmente, a las autoridades competentes”, dice Graiño.

La AECEP se muestra partidaria de la creación de un registro de implantes, “otra gran novedad en la que se avanza, aunque quizás demasiado lentamente y sin contar con la AECEP”, comenta su director. Los expertos del sector indican que control de los materiales es imprescindible para descartar fraudes. Estas y otras cuestiones se han abordado en el congreso de Cirugía Secundaria de la Mama, que la Asociación de Cirujanos Plásticos y Estéticos acaba de clausurar.

Este tipo de cirugía, la que se realiza tras una primera intervención en el pecho, tiene diversos orígenes. El principal, según explican desde AECEP, está relacionado con el cambio de constitución de pacientes que se operaron hace 20 o 30 años, cuando se popularizó la mamoplastia. Durante este tiempo, las pacientes han cambiado su constitución, la forma o el volumen de sus pechos, o, si tenían prótesis, estas se han degradado y pueden estar rotas o encapsuladas.

La AECEP subraya que la experiencia de estas primeras décadas de democratización de la Cirugía Plástica ha aportado datos significativos: a los 10 años se rompe un 5,7% de los implantes, mientras que la vida media de los implantes se ve entre los 20 y 25 años tras la implantación. La rotura de los mismos se sitúa en un 50%.