Los expertos subrayan que la técnica permite reparar heridas en un paciente de edad avanzada, con factores de riesgo asociados importantes, de forma sencilla, y sin tener que recurrir a una reconstrucción microquirúrgica. El texto ilustra el estudio con el análisis de un caso clínico de un hombre 72 años que padecía hipertensión y diabetes tipo 2. El paciente sufrió una fractura tipo III B de la Clasificación de Gustilo y Anderson en el tercio distal de tibia derecha, como consecuencia de un accidente de tráfico.

El paciente de tercera edad fue tratado mediante la colocación de un fijador externo y cobertura del defecto que medía 4 x 5 centímetros, sin dificultad con un colgajo safeno interno de base distal. La evolución posterior fue satisfactoria hasta que, a los 2 meses, el paciente se presentó con un trayecto fistuloso en el extremo distal del colgajo, con escasa secreción, sin fiebre ni otros signos de infección. Los cultivos tomados fueron negativos.

Dado que la fístula no se resolvía, 1 mes después (a los 3 meses de la cirugía inicial), los médicos llevaron a cabo una revisión quirúrgica del foco de fractura y practicaron un levantamiento del colgajo y retiraron un óseo devascularizado. Durante la intervención se tomaron muestras del hueso para un cultivo que resultó negativo. La reposición del colgajo no permitía en ese momento el cierre de la herida sin tensión, por lo que decidimos desdoblar el colgajo según sus componentes anatómicos.

Los médicos practicaron una disección del tejido adipofascial respecto del tejido cutáneo-subcutáneo con respeto del pedículo. A continuación, se repuso el componente adipofascial como colgajo fascial sobre el defecto que cubría originalmente, y se empleó el componente cutáneo-subcutáneo como un nuevo colgajo cutáneo convencional tipo random, rotado distalmente, para cubrir el nuevo defecto creado en la segunda intervención.

Se cubrió el colgajo adipofascial originado de la disección del colgajo fasciocutáneo safeno interno con un injerto de piel parcial de 4 X 5 centímetros tomado del muslo ipisilateral. El paciente evolucionó sin complicaciones y fue dado de alta hospitalaria a la semana de la segunda cirugía. En ese momento se le aplicó una deambulación sin carga y a los 2 meses, una con carga. El seguimiento posterior ha sido de 18 meses sin que se hayan presentado complicaciones.