“Los cirujanos plásticos deben reconocer el riesgo de sus pacientes de desarrollar trastornos por el uso de opioides y que los opiáceos que recetan pueden desviarse a usos no médicos”, escribe . El experto subraya que las prácticas de prescripción de opioides contribuyen a la crisis de adicción a los opioides, y que las mejoras en las prácticas de prescripción pueden mejorar la seguridad del paciente".

El articulo indica que, en los últimos años, el aumento de la prescripción de opiáceos ha estado muy relacionado con el aumento de sobredosis. El experto cita estudios que informan que el 4,7% de la población de Estados Unidos utilizó opioides recetados en 2015. En el mismo año, casi 29.000 personas murieron debido a una sobredosis de opiáceos recetados.

Según el artículo, los opiáceos recetados después de la cirugía contribuyen a la crisis de los opioides de 2 maneras: exponen a los pacientes a medicamentos potencialmente adictivos y contribuyen al suministro de drogas opioides en la calle. Los pacientes con consumo crónico de opioides tienen más probabilidades de mantener el consumo de estos medicamentos un año después de la cirugía. “Incluso los pacientes que nunca han tomado opioides corren el riesgo de un uso persistente”, escribe el autor.