El autor del artículo, Daniel Demsey, profesor de la Universidad de Columbia Británica, señala que los cirujanos plásticos deben conocer el riesgo de sus pacientes de desarrollar trastornos por el uso de opioides, y que los opiáceos que prescriben pueden ser desviados a uso no médico. "Las prácticas de prescripción de opiáceos contribuye a la crisis de adicción a los opioides", escribe Demsey.

El autor indica que las mejoras en la prescripción pueden mejorar la seguridad del paciente. El artículo señala que a los pacientes sometidos a cirugía plástica y reconstructiva se les prescriben medicamentos opioides para el dolor postoperatorio. En los últimos años, el aumento de la prescripción de opiáceos se ha relacionado con el aumento de la sobredosis de opioides, según el experto.

“Los opiodies exponen a los pacientes a medicamentos potencialmente adictivos y contribuyen al suministro callejero de fármacos opiáceos”, según el artículo.

"La escala de la epidemia de adicción a los opiáceos es difícil de exagerar", según Demsey. El artículo cita estudios que informan que el 4,7% de la población estadounidense usó opiáceos recetados en 2015. En el mismo año, casi 29.000 personas murieron debido a la sobredosis de opiáceos prescritos.

El texto dice que los pacientes que han tomado opiáceos previos a los recetados por el médico son más propensos a tomar estos fármacos hasta un año después de la cirugía. Incluso los pacientes que nunca han tomado opioides antes están en riesgo de volverse adictos. Los pacientes con dolor crónico que ya toman opioides están en mayor riesgo de complicaciones o la muerte después de la cirugía mayor y incurrir en mayores costos de atención de la salud.