Según señala la agencia, además del dolor físico, al malestar de los pacientes se añade el shock por verse de repente con el rostro deformado o el pecho hinchado y sangrante por culpa de productos de dudosa inocuidad, como la silicona líquida inyectable (prohibida en Francia e Italia desde hace 15 años) o la acrilamida, procedentes de China o de Turquía.

Albania ha experimentado un aumento de la demanda de Cirugía Estética en un 50% desde el año 2015. Estas intervenciones son caras y no están al alcance de todos, es por eso, que muchos trabajadores del mundo de la estética (peluqueras y esteticistas sobre todo), se hayan lanzado a inyectar sustancias en el cuerpo de sus clientes con promesas de que tendrían resultados parecidos a los que se pueden obtener en un quirófano.

En muchas peluquerías y salones de belleza de Albania existen ofertas como “tráete a 3 de tus amigas y benefíciate de una rebaja del 30%”. Las clientas potenciales de este tipo de servicios suelen ser mujeres. La clave del éxito de este engaño reside en que no se limitan a la población albanesa, ya que muchos ciudadanos de países limítrofes como Grecia se desplazan hasta el país balcánico para someterse a estos tratamientos fraudulentos.

La situación se ha tornado tan peligrosa en Albania que el gobierno ha tenido que intervenir. El Parlamento de Tirana prevé solventar este problema en los próximos meses a través de la adopción de una normativa específica, acorde con la de la UE, para evitar la piratería y el intrusismo en el sector de la Cirugía Estética.