Con esta disciplina, se pueden crear o degradar cejas, conseguir efectos de pestañas a base de volumen, tapar cicatrices o, incluso, ocultar manchas del vitíligo. Aunque a simple vista puede parecer una aplicación frívola como estética aplicada a la salud, su uso en la estética oncológica es cada vez más habitual.

La micropigmentación también se utiliza para reconstruir las areolas de los pezones tras una mastectomía. Micropigmentar los pezones ayuda a sentirse mejor, tal y como aseguran los expertos. Raquel comentó que, según la experiencia de los pacientes, mirarse al espejo y ver “dos bolas cuando te miras al espejo” causa un estado de shock que disminuye si el enfermo se ve estéticamente mejor.

Velasco explicó que la micropigmentación facial se realiza justo antes de la quimioterapia. Una vez que el oncólogo advierte al paciente de los efectos secundarios del tratamiento (pérdida de pelo, de cejas, de pestañas…) es cuando debe acudirse al centro de oncoestética para adelantarse a una imagen del propio paciente que puede influir en su estado de ánimo.

Raquel Velasco, comentó que el mejor momento de micropigmentar la ceja es cuando aún hay pelo. También quiso dejar claro que la quimioterapia puede ser muy agresiva y, a veces, consigue borrar un poco los pigmentos.

Desde el centro de oncoestética de Ángela Navarro consideran que la autoestima es importante en la recuperación de una enfermedad. “Aunque te duela todo, te miras al espejo y verte bien ayuda. Hay señoras que piensan que, ya que tienen un cáncer, prefieren mirarse al espejo y verse bien. Eso anima”, aseguró Velasco.

Esta especialista en micropigmentación insistió en la importancia de la especialización para aplicar esta técnica a la oncoestética. Según dijo, muchas veces los oncólogos se centran tanto en acabar con el tumor que dejan a un lado la parte emocional y psicológica que implica la enfermedad.

Hace 25 años, ni siquiera se mimaba la reconstrucción de las mamas, explicó. Ahora, por suerte tras la mastectomía reconstruyen el pecho, de modo que la mujer recupera su identidad aunque haya sido “mutilada”, quiso dejar claro Velasco. Luego aclaró que esta técnica no solo se usa en pacientes oncológicos; es útil en alopecias areatas o enfermedades autoinmunes.

Para micropigmentar las areolas hay que esperar 6 meses después de la última intervención. “Si te anticipas el pigmento quedaría mal”, especificó la especialista. Luego quiso dejar claro que hay que hacer retoques pasado un tiempo, aproximadamente entre 6-8 meses, porque las quimioterapias son muy destructivas y borran un poco el pigmento.