El cuerpo reacciona a las quemaduras generando una gran cantidad de colágeno, lo que conlleva la formación de cicatrices permanentes que, además, causan dolor y mal estar sicológico al paciente. La técnica desarrollada por estas dos universidades es invasiva y, a través de la administración de pequeñas descargas eléctricas, evita que el organismo genere grandes cantidades de células de colágeno, por lo que no se forman cicatrices.

Esta técnica ha sido denominada “electroporación parcial irreversible”, “pIRE”, en sus siglas en inglés, y se basa en aplicar descargas de alto voltaje no termales que duran microsegundos, con la intención de causar la destrucción parcial de las células de colágeno en las zonas afectadas. En los experimentos, se aplicaron cinco sesiones a lo largo de seis meses, lo que hizo que las cicatrices tuvieran una apariencia mucho menos marcada que en casos en los que no se aplicaba esta técnica.

En el estudio publicado, los investigadores catalogan este método de novedoso y revolucionario, ya que no solo hace que la piel tenga una apariencia más estética después de un trauma como una quemadura, sino que también alivia el sufrimiento del paciente y evita la aplicación de otros métodos invasivos o que conllevan más molestias, como el uso de injertos de silicona, escisiones quirúrgicas, apósitos de compresión, irradiaciones electicas o terapia láser.