“El protocolo reglado del lipoláser no contempla la habilidad artística del cirujano plástico, aunque este es un factor fundamental para obtener la corrección que desea la paciente, en un período de tan alta exigencia estética como es la menopausia”, aseguran los autores. Uno de los médicos del proyecto, Javier Moreno, indica que la flacidez de la piel en la mujer tras la menopausia es un factor de riesgo en el resultado del tratamiento, y destaca que los factores fundamentales para conseguir la mejor contracción cutánea son la marcación, la emisión de energía, las incisiones y la orientación de la fibra óptica.

Según señala el instituto, la menopausia es una etapa de evolución en la vida de la mujer que comporta cambios físicos y psicológicos. En el ámbito estético, destacan los cambios percibidos en el contorno corporal y en la piel. “Lo que más repiten las pacientes con menopausia que pasan por la consulta del cirujano plástico es que han perdido cintura y han engordado los brazos”, aseguran los médicos.

Los autores de este método señalan que la mayoría de las mujeres en esta etapa ven cómo la grasa se instala en zonas como abdomen, cintura o brazos, sin importar cuánto se cuiden, así como la percepción de perder calidad cutánea, ya que la piel pasa a mostrar un tacto más seco y menos firme, producidos por la disminución progresiva del nivel de hormonas sexuales.