Para llevar a cabo el estudio, los científicos han recogido de forma exhaustiva todos los datos relativos a la cirugía y a los implantes en cada caso reportado en el continente americano. Los investigadores señalan como básico el abordaje multidisciplinario de las pacientes y llaman al consenso de la comunidad científica para establecer las pautas más adecuadas de información preoperatoria sobre la incidencia de esta entidad en las pacientes que van a someterse a cirugía mamaria con colocación de implantes, ya sea con fines estéticos o de reconstrucción.

La paciente diagnosticada es una mujer de 43 años de edad portadora de implantes mamarios, con historia de asimetría mamaria unilateral por seroma tardío, y en la que, tras 2 punciones sin mejoría de la sintomatología, se llevó a cabo la retirada del implante y capsulectomía, confirmando en líquido periprotésico la presencia del linfoma de células gigantes. Según explican los investigadores, la paciente comenzó a experimentar los síntomas un año después de ponerse los implantes, cuando presentó molestias y edema en la mama derecha que cedieron con antiinflamatorios no esteroideos a dosis de 120 gramos por día durante una semana.

La evolución posterior fue satisfactoria hasta el año 2015, es decir 5 años después de esos síntomas y 6 años tras la intervención, cuando la paciente nuevamente presentó molestias y edema de nuevo en la mama derecha, así como la aparición de galactorrea. Se le realizaron estudios de imagen mediante resonancia magnética documentando la presencia de abundante líquido periprotésico en la mama afectada. En vista de la situación, se le practicó una punción guiada por ultrasonido obteniendo 270 centilitros de material seroso, sin detritus en su interior, de color amarillo oscuro y sin olor característico.

Se remitió una muestra para estudio citológico que informó de mastitis crónica con reacción granulomatosa y cultivo negativo. Sin embargo, el aumento paulatino de la mama continuó en los meses posteriores, y se realizaron 2 nuevas punciones sin éxito. En la segunda punción, se envió nuevamente líquido para estudio de malignidad ante la sospecha de un posible carcinoma ductal. Se evaluó nuevamente a la paciente mediante estudios de imagen por ultrasonido y una resonancia magnética sin encontrar anomalías en el parénquima mamario, por lo cual, se optó por la retirada del implante con capsulectomía y revisión del tejido mamario mediante biopsia.

La cirugía se llevó a cabo en conjunto con un cirujano oncólogo, el cual revisó la glándula mamaria y tomó muestras de los diferentes cuadrantes. Tras el análisis no se detectó malegnidad pero, el líquido periprotésico evacuado durante la cirugía resultó positivo para células neoplásicas en el estudio citológico, lo que llevó a los médicos sobre la pista correcta. El líquido se estudió también mediante elaboración de bloque celular y procesado con técnica de histológica e inmunohistoquimia. Esta última obtuvo un resultado positivo para el linfoma de células gigantes, inmunofenotipo T, positivo para CD 45, CD3, CD 30 y EMA.