La presentación de esta iniciativa ha tenido lugar en la la conferencia de clausura del 32.º Congreso de la Sociedad Española de Medicina Estética, celebrado en Málaga el pasado fin de semana. El profesor avala su propuesta con diversos estudios realizados con pacientes que se han sometido a tratamientos estéticos. El médico se percató de que han puesto de manifiesto que una adecuada, completa y ética comunicación entre el médico y los pacientes fortalece la autonomía de estos, así como su madurez y seguridad en la decisión final respecto al tratamiento estético.

“En la clausura del congreso nacional de la profesión médica estética de este año, he propuesto algunas medidas de mejora en la comunicación entre el paciente y el médico durante la consulta estética. El objetivo es lograr que el proceso comunicativo que se lleva a cabo se ajuste a lo que se denomina toma de decisiones informadas, para que el paciente se sienta más involucrado en ella”, explica Sánchez.

Las claves de las que habla Sánchez son: ayudar a los pacientes a que sean realistas con lo que desean, interpretando conjunta y adecuadamente las emociones que le han conducido a querer someterse a una intervención.

  1. Conseguir que el motivo “quiero sentirme bien conmigo mismo” no se reduzca a un simple deseo superficial y precipitado, sino ayudar a que se convierta en un valor personal maduro. Reforzar la autoestima como criterio médico en la medicina estética.
  2. Ofrecer al paciente todas las intervenciones y alternativas posibles a la cirugía o al tratamiento deseado, incluidas las no quirúrgicas y también la “desconcertante” alternativa de “ningún tratamiento en absoluto”.
  3. Valorar con el paciente la eficacia de que se involucre algún familiar cercano en la toma de decisiones.
  4. Acordar con algunos pacientes la pertinencia de solicitar una segunda opinión médica y, en los casos dudosos, acordar también con ellos, previa comunicación pausada, la eficacia y seguridad de solicitar informe psicológico para la toma final de la decisión.