El abordaje de las quemaduras de mano se basa en el diagnóstico precoz, el tratamiento quirúrgico temprano, una rehabilitación continua y un seguimiento detallado de las secuelas posibles. Es lo que concluye un estudio de investigadores del Hospital Universitario de Getafe publicado en la revista Cirugía Plástica Ibero-Latinoamericana.

Tal y como explican los autores, las quemaduras de mano constituyen un volumen “muy importante” de la atención sanitaria. La mayoría de esas quemaduras de mano no requieren atención por parte de un cirujano plástico; sin embargo, “el impacto de los que sí precisan dicha atención es importante” y es necesario saber cómo actuar.

El trabajo tenía como objetivo revisar la experiencia en la Unidad de Quemados del Hospital de Getafe en el tratamiento de quemaduras de mano. Entre 2012 y 2014, el servicio atendió a 307 pacientes, de los cuales sufrieron quemaduras en una mano y 113 en las 2. En 39 pacientes, las quemaduras tuvieron lugar en el ámbito laboral, donde fue más común que las 2 estuvieran ambas manos afectadas.

El estudio recoge varios casos clínicos, como el de un varón de 30 años que sufrió quemaduras de mano al arder los productos químicos que manipulaba en su trabajo. Se realizó escisión tangencial más autoinjertos del dorso de ambas manos, pero presentó de forma precoz cicatrices queloideas en el dorso y en las comisuras, por lo que se extirpó tejido y se corrigieron las comisuras mediante colgajo.

Basándose en la experiencia, los investigadores consideran que los pilares básicos del abordaje de las quemaduras de manos son:

  1. Diagnóstico preciso y precoz de profundidad, extensión y repercusiones.
  2. Tratamiento quirúrgico temprano y adecuado.
  3. Manejo rehabilitador continuo.
  4. Seguimiento detallado de las posibles secuelas para tratarlas con la mejor indicación y en el momento preciso.