La simulación 3D puede mejorar la comunicación entre el cirujano y la paciente que desea someterse a un aumento de pecho; sin embargo, a pesar de su popularidad, este método no mejora la satisfacción del paciente con los resultados, según un estudio de la Universidad de Washington en St. Louis. La simulación 3D tampoco implica cambios clínicamente significativos, según el texto que publica Plastic and Reconstructive Surgery.

El equipo, dirigido por Terence Myckatyn, realizó la planificación convencional de aumento de pecho en 13 pacientes, y aplicó la simulación 3D en otras 10; sin embargo, todas las voluntarias habían manifestado que preferían la simulación 3D, lo que “sugiere que conocían esta opción de planificación preoperatoria a través de Internet o del boca a boca”.

Para evaluar la influencia del 3D en los resultados finales del aumento de pecho y la satisfacción de las pacientes, Myckatyn y su equipo se basaron en el cuestionario Breast-Q. Según este test, el aumento de pecho mejoró sustancialmente los resultados psicosociales y el bienestar sexual de las pacientes, sin embargo, el uso de la simulación 3D no tuvo nada que ver en ello. La escala de satisfacción de 0 a 100 aumentó de un 20, antes de la cirugía, a un 85, en ambos grupos. Tampoco hubo grandes diferencias entre el tamaño de los implantes que elegían las voluntarias del grupo convencional y las del grupo de simulación 3D.