Lecho de herida al 4º día tras aplicación de Nexobrid®.

Después de realizar un desbridamiento enzimático, la ultrasonografía es un método objetivo para evaluar la respuesta al tratamiento en personas con quemaduras profundas. Es lo que concluye un estudio de investigadores del Hospital General Universitario de Alicante. Los resultados del trabajo se han publicado en la revista Cirugía Plástica Ibero-Latinoamericana.

Tal y como explican los autores, las quemaduras profundas causan una gran morbilidad en las personas afectadas. Por un lado, por el daño que implican, y por otro, por la necesidad de una zona dadora de piel para resolverlas en la mayoría de las ocasiones. Desde hace unos años, existe un tratamiento conservador no quirúrgico: el desbridamiento enzimático. Realizado mediante productos como Nexobrid®, se trata de una herramienta “útil” para el tratamiento de dichas quemaduras.

Después de realizar el desbridamiento enzimático, cada unidad de quemados cuenta con un protocolo para manejar la herida. Esta se puede curar de manera espontánea o precisar de injertos de piel. No obstante, en la actualidad no existe una herramienta objetiva para asegurarse del éxito del desbridamiento, ya que tras aplicar el producto aparece un lecho de herida con una capa blanquecina que puede confundirse con una escara.

Resultados

El trabajo tenía como objetivo evaluar la validez de la ultrasonografía cutánea para valorar el éxito del desbridamiento enzimático. Dicha técnica ha demostrado ser útil para diagnosticar enfermedades como la esclerodermia o alteraciones del espesor cutáneo. “Dado que la quemadura es una alteración de la integridad cutánea, se podría extrapolar el uso de la ultrasonografía cutánea para ayudar a valorar la evolución de la quemadura tras desbridamiento enzimático”, explican los investigadores.

Para llevar a cabo el estudio, se realizó ultrasonografía cutánea a 15 pacientes 12 horas después del desbridamiento. Se midió el grosor de la dermis en zonas sin quemaduras y se compararon con áreas similares quemadas y desbridadas. Todas las pruebas demostraron menor grosor dérmico en las últimas zonas. En todos los casos el diagnóstico visual era similar a una escara; sin embargo, solo en uno se demostró mediante ultrasonografía la persistencia de la escara. En otro se demostró la ausencia casi total de dermis.

De acuerdo con los autores, la medición de la dermis remanente tras el desbridamiento enzimático a través de ultrasonografía podría ser útil para diagnosticar el lecho de la herida. Asimismo, los investigadores consideran que es de gran importancia evaluar los protocolos de actuación mediante ensayos clínicos para determinar cuál es el manejo óptimo de las quemaduras tras el tratamiento con Nexobrid®.