Los investigadores utilizaron células madre de ratas que habían sido diferenciadas en células del nódulo sinoauricular, también llamadas como células del “marcapasos del corazón”, que se encargan de que los músculos cardiacos se contraigan para generar un impulso que provoque un latido normal.

Este marcapasos biológico se utilizó en modelos murinos, en los que 6 de 7 sujetos tuvieron un ritmo cardiaco normal después de su implantación. Según señala Lior Gepstein, uno de los investigadores y colaborador de Technion, en Israel, estas células funcionan muy bien como sustitutas de las células naturales que han sido dañadas, y conservan las propiedades moleculares, eléctricas y funcionales que tienen las originales.

Alternativa natural

Según indica el experto, este desarrollo implica avances tanto en el campo teórico de la investigación, que permiten estudiar el corazón desde distintas ópticas, como en el campo de la práctica, pues presentan una “cadena de montaje” de depósito ilimitado de células que tratan los problemas cardiacos.

Los marcapasos electrónicos imitan la acción del nódulo sinoauricular que envía señales eléctricas a los electrodos implantados en el músculo del corazón. Los pacientes que tienen marcapasos suelen tener muchos efectos secundarios tras la cirugía, como riesgo de infección o falta de sensibilidad a las señales de la hormona que ajusta el ritmo cardiaco, según explican los desarrolladores del marcapasos biológico. 

Por otra parte, y tal y como resaltan, estos marcapasos electrónicos deben tener una batería con vida limitada, lo que hace que no sean adecuados en aquellos niños cuyos corazones están en proceso de desarrollo y crecimiento. Por este motivo, un marcapasos biológico que se desarrollara con células madre humanas, en lugar de animales, podría ser una posible salida ante las limitaciones de los marcapasos convencionales.