Los expertos mexicanos explican en el estudio que el levantamiento del colgajo es rápido y simple si se cuenta con una magnificación y buena hemostasia durante la disección, además de que el cierre primario del sitio donador en todos los casos es una gran ventaja añadida. El trabajo reivindica el uso de este método de forma más rutinaria como una opción reconstructiva vigente.

Los médicos recomiendan pensar en esta intervención antes de decantarse por la realización de colgajos más complejos y, siempre, con el principio de escalera reconstructiva en mente. Los defectos de tejidos blandos del pie y del tobillo en heridas postraumáticas y crónicas plantean importantes problemas para la reconstrucción quirúrgica. El cierre de estos defectos representa un verdadero reto debido a la facilidad con que quedan expuestos tendones y huesos.

El estudio señala que los injertos de piel a menudo representan una opción reconstructiva de mala calidad debido al inadecuado lecho receptor que presentan estos defectos, aunque esta opción ha evolucionado con el advenimiento de la terapia de presión negativa y el uso de neodermis. Por su parte, el empleo de colgajos locales con patrón vascular al azar para la reconstrucción de esta región anatómica tiene un alcance limitado, además, estos colgados pueden ser poco fiables.