“Los médicos sabíamos que administrar dosis altas de prednisona de forma mantenida produce daños irreversibles, como osteoporosis, necrosis avascular ósea, diabetes o cataratas”, recuerda en una nota de prensa el jefe de la Unidad de Investigación de Enfermedades Autoinmunes, el doctor Guillermo Ruiz Irastorza. Sin embargo, “se tendía a asumir esos efectos secundarios como un precio inevitable a pagar a cambio de controlar la enfermedad”.

Más recientemente, diversos trabajos científicos han comenzado a apuntar la posible efectividad de las dosis más bajas de glucocorticoides, así como la reducción de efectos adversos de las terapias de pulsos. En este contexto, el hospital organizó un estudio en 230 pacientes de LES (206 mujeres) diagnosticados a los 35,75 años de media. Pasados 4 años desde el diagnóstico el 80% de pacientes había sido tratado con este glucocorticoide.

Pasados 5 años, las pacientes con daño (37%) habían recibido mayores dosis de prednisona (10,4 mg/día) que las que no tenían daño (6 mg/día). “En el estudio específico del daño directamente atribuible al uso de glucocorticoides, los resultados fueron similares, con dosis medias diarias de 11 mg/día frente a 7 mg/día, respectivamente”, aclara el experto. Tal como ya sugerían otros estudios, los autores comprobaron que la asociación con el daño comenzaba a partir de dosis medias de 7,5 mg/día.

Tal como recoge Rheumatology, a partir de esta dosis los efectos secundarios pueden ser permanentes; sin embargo, los pulsos de metilprednisolona no se asociaron a ningún tipo de daño. La alternativa en el tratamiento del LES es, según Irastorza, la hidroxicloroquina. “Está probado que los antipalúdicos son más eficaces a largo plazo que los glucocorticoides, incluso como monoterapia, y que tienen muchos menos efectos secundarios”, justifica el experto. quien relega los glucocorticoides al manejo de los brotes de actividad.

“Sabemos que, en los casos más graves, podemos administrar de forma segura y eficaz pulsos de metilprednisolona, aunque, en tratamientos de mantenimiento, la dosis no debe exceder los 5 mg/día, por lo que en ocasiones debemos asociar otros fármacos inmunosupresores”, explica. “Creemos que estas pautas combinadas suponen una alternativa más segura y eficaz para los pacientes con LES”.