Según señalan sus autores, en el trabajo se ha explorado el papel de los factores personales y ambientales para la aparición de acné en mujeres adultas. Se ha llevado a cabo un análisis multicéntrico de casos y controles en los servicios ambulatorios de 12 ciudades de Italia. Los casos versan sobre mujeres con una media de edad de 25 años con acné recién diagnosticado de cualquier grado. Durante el desarrollo del estudio, los expertos monitorizaron un grupo de 270 mujeres con otros trastornos distintos del acné. 

El texto señala que, tras el análisis multivariante, los factores que se hallaron asociados con el acné son principalmente genéticos, es decir, se encontraron antecedentes de acné en padres o hermanos. Los autores también han relacionado la aparición de granos en el rostro con una historia de acné en la adolescencia o si la mujer no se ha quedado embarazada previamente, tiene hirsutismo.

Los médicos también han detectado otros factores que influyen en la aparición de acné como el trabajo: trabajo de oficina frente desempleo o labores del hogar y tener un elevado nivel de estrés en el trabajo. También se asociaron con el acné la baja ingesta semanal de frutas o verduras y un bajo consumo de pescado fresco. En definitiva, según señalan los autores, queda demostrado que estos ciertos factores del estilo de vida pueden desempeñar un importante papel en el desarrollo de acné en la edad adulta de la mujer.