En el estudio, se analizó el ADN de 6.000 mil personas procedentes de Latinoamérica, e incluidas en el Consorcio CANDELA, con el objetivo de conocer las características del pelo del cuero cabelludo (forma, color, presencia de canas, calvicie) y el vello facial (espesor, grosor, color). Si bien se observaron varios componentes genéticos asociados a todas estas características, sólo se observó uno directamente relacionado con el pelo canoso: el IRF4.

Este gen interactúa en el factor de transcripción que activa la tirosina (TYR)- un aminoácido indispensable en la síntesis de melanina, responsable del color del pelo, de los ojos y de la piel-. El gen IRF4 se conocía por ser importante en la determinación del color del cabello. Sin embargo, es la primera vez que se asocia con el encanecimiento del cabello.

Gracias a este descubrimiento las aplicaciones médicas pueden empezar a investigar sobre tratamientos estéticos centrados en la modificación o alteración de este gen con el fin de prevenir o retrasar la aparición de las canas.