El factor de transcripción (TF) EB, que es el que regula la autofagia y la biogénesis de los lisosomas, se activa siguiendo la inhibición de mTOR, un sensor de nutrientes lisosomal localizado. Las especies reactivas del oxígeno (ROS) activan la vía TFEB a través de un canal lisosomal Ca 2+dependiente, que es independiente de mTOR.

Los oxidantes exógenos o el aumento de los niveles de ROS mitocondriales activan directa y específicamente los canales lisosomales TRPML1, e induce una liberación Ca2+ lisosomal. Esta activación produce la translocación nuclear de la calcineurina TFEB-dependiente, la inducción de la autofagia y la biogénesis del lisosoma.

Cuando los canales de TRPML1 son genéticamente inactivados o farmacológicamente inhibidos, se bloquea la limpieza de las mitocondrias dañadas y la eliminación de exceso de RO. Además, la sensibilidad de ROS TRPML1 es necesaria para la adaptación del lisosoma al daño mitocondrial.

TRPML1 es un sensor ROS localizado en la membrana lisosomal que organiza una retroalimentación negativa autofágica programada para mitigar el estrés oxidativo de la célula. (La imagen ha sido extraída del estudio).