La poca información que hay sobre las alteraciones de las lesiones tempranas en los niños, impide que las terapias se lleven a cabo con fluidez, según informó el equipo de Hitokazu Esaki de Icahn School of Medicine at Mount Sinai de Nueva York a través de la Dermatology News sobre un estudio de la revista Journal of Allergy and Clinical Immunology.

Para caracterizar el fenotipo de la piel atópica pediátrica, se evaluaron biopsias de piel lesionada y no lesionada en 19 niños menores de 5 años durante los 6 meses en los que aparecieron lesiones. Al compararlo con la dermatitis atópica de los adultos, se encontró que la afección temprana de la piel implicaba una mayor hiperplasia epidérmica.

La dermatitis atópica temprana implica una mayor producción de citocinas relacionadas con Th17 comparadas con las de un adulto. La expresión de la proteína filagrina fue similar en niños con dermatitis atópica y en niños sanos, mientras que una baja regulación era más característica en adultos. Según esta publicación, las biopsias de piel no lesionada mostraron más marcadores de inflamación y una mayor proliferación epidérmica.

Este estudio, financiado por una beca de la Fundación LEO, pone de manifiesto que la dermatitis atópica temprana implica una mayor inducción de citocinas si se relacionaban con Th17 comparado con los pacientes adultos. Los hallazgos sugieren que la multiplicidad de citocinas puede ser necesaria en los niños que desarrollan la enfermedad pronto.

El doctor Guttman-Yassky señaló que el estudio se llevó a cabo con Amy S. Paller, de la Northwestern University (Chicago). Guttman explicó que la dermatitis atópica de inicio, comparada con la de un adulto, implicaba respuestas inmunes comparables con la psoriasis, sobre todo en cuanto a los niveles de mediadores relacionados con Th17 en la edad pediátrica.