En la epidermis se detecta una pérdida del patrón en panal de abejas y de células pagetoides tendentes al foliculotropismo. Estas células pagetoides tienen, por lo general, una morfología dendrítica, pese a que también pueden tener forma redonda y medir más de 20 μm con un núcleo atípico.

En ocasiones, las papilas dérmicas no se delimitan bien en la unión dermoepidérmica, con células atípicas que crean puentes muy parecidos a estructuras mitocondriales. Además, aparecen engrosamientos junturales con células atípicas alrededor de los folículos similares a una cabeza de medusa.

El lentigo maligno se suele desarrollar en las áreas más expuestas al sol y en pacientes con edad media y avanzada, según otro estudio de Samaniego. Entre el 5-50% de las ocasiones se maligniza y faltan estudios aleatorizados, guías clínicos o protocolos que los estudien en profundidad.

El diagnóstico y tratamiento precoz es clave para la curación. Si la cirugía no es posible, hay que valorar las alternativas quirúrgicas que permitan un mejor enfoque de cada caso.