Para evaluar dicha mejoría de las manifestaciones cutáneas, el autor principal del estudio, Rohit Aggarwal, y su equipo, reclutaron 120 voluntarios -72 con DM y 48 con JDM- que se sometieron a tratamiento con rituximab en un ensayo aleatorizado controlado con fase de placebo, en el que los participantes fueron divididos en 2 grupos.

El primero recibió un tratamiento temprano y el segundo un tratamiento tardío, de tal manera que todos los voluntarios consumieron el fármaco, pudiendo mantener, a la vez, terapias estables concomitantes.

Tras medir los grados de actividad de la enfermedad cutánea y evaluar la gravedad de los daños en la piel, los investigadores hallaron mejoras tanto en DM (3,22 a 1,72; p = 0,0002) y JDM (3,26 a 1,56; p <0,0001) tras la administración de la droga.

La mejoría más significativa se produjo en los sujetos con eritrodermia, erupciones cutáneas eritematosas sin cambios secundarios de ulceración o necrosis, erupciones de heliotropo o pápulas de Gottron.

“Los sujetos adultos que recibieron rituximab de forma más temprana en el ensayo evidenciaron una tendencia a una respuesta cutánea más rápida; un 20% con respecto al valor inicial, en comparación con los que recibieron la depleción de células B”, resume Aggarwal.