Una innovadora terapia para tratar el acné en adolescentes.

La terapia con fluorescencia es lo último para tratar el acné en adolescentes. Tal y como informa Kleresca, este tratamiento no invasivo mejora las lesiones propias del acné. La terapia con fluorescencia consiste en la aplicación de un gel fotoconversor bajo una lámpara de luz azul. La luz incide sobre el gel generando una sensación de calor y hace que los cromóforos del gel conviertan la luz en fluorescencia. Al penetrar en la piel a diferentes longitudes de onda, reduce los signos del acné y la inflamación, explica Kleresca.

Entre las ventajas de esta forma de tratar el acné en adolescentes está la activación de mecanismos de reparación internos de la piel. Kleresca asegura que estos efectos se proyectan a largo plazo. De esta forma la mejoría continúa progresando tiempo después de terminar el tratamiento. Los resultados pueden apreciarse durante un año o más, afirma.

Pese a que los tratamientos contra el acné avanzan, todavía existe desinformación en torno a esta patología. Así lo reconoce Paz Cerdá, dermatóloga y directora de la Clínica Paz Cerdá de Zaragoza. Esta especialista destaca que cerca del 70% de los adolescentes sufren algún grado de acné. A la desinformación sobre el acné se suman los falsos mitos. “En algunos casos se piensa que es algo propio de la edad y no se toma en serio que pueda tener un impacto psicológico negativo en quienes lo padecen”, explica Cerdá.

Entre los cuidados que aconseja esta dermatóloga se encuentra el llevar unas pautas correctas de higiene. Durante la adolescencia es fundamental usar jabón especial cada día, no manipular las lesiones activas y utilizar cosméticos libres de aceites. Además, Cerdá insiste en la importancia de considerar el acné como una enfermedad dermatológica y acudir a un especialista para recibir el tratamiento más oportuno.

Rutina facial

La terapia de fluorescencia es la más novedosa, pero existen otras. Según indica Paz Cerdá, en los grados leves de acné basta con aplicar una rutina facial y cuidados específicos para mantenerlo controlado. Cerdá destaca que es importante que el paciente no manipule las lesiones ni realice tratamientos agresivos por su cuenta. En función de la gravedad del caso, se puede recurrir a tratamientos tópicos o antibióticos orales, pero siempre bajo la supervisión del dermatólogo.