La infección por Mycoplasma genitalium se transmite a través del contacto directo con la mucosa y, por lo general, las infecciones son asintomáticas. La disuria, secreción vaginal, dolor abdominal o dispareinuria son algunos de los síntomas que indican el análisis en el laboratorio, además del comportamiento sexual de alto riesgo.

La prueba de resistencia a los macrólidos es una de las vías para conseguir un diagnóstico correcto, acompañada de la amplificación de ácidos nucleicos. El tratamiento por M. genitalium se indica una vez detectado el micoplasma o dependiendo de la epidemiología. La azitromicina presenta una tasa de curación de entre el 85-95% mientras que la doxiciclina está entre el 30-40%.

En una segunda línea de tratamiento se puede usar moxifloxacino, aunque la resistencia se incrementa. Según se desprende de este estudio, una infección sin complicaciones por M. genitalium se trataría con 500 mg de azitromicina el primer día, y entre el segundo y el quinto con 250 mg. Otra opción es con 3 dosis diarias de 500 mg de josamicina durante 10 días. Una segunda línea de tratamiento resistente a macrólidos es con 400 mg de moxifloxacino durante 7-10 días.

La última línea de tratamiento puede consiste en 2 dosis de diarias doxiciclina (100 mg/14 días), que supone una curación del 30%. La curación es del 90% de los casos cuando se administran 4 dosis al día de 1 g de pristinamicina durante 10 días. Si la infección es complicada, la infección se trata, según los especialistas, con 400 mg de moxifloxacino durante 14 días.