Según asegura Jesús Domínguez Silva, uno de los médicos que impartirá el taller, “los 3 pilares de la competencia clínica son la formación científica, la comunicación eficaz con el paciente y saber resolver problemas”. Por lo que “no basta con ser un buen dermatólogo. Hay que ir más allá y adquirir más competencias”, asegura. El taller pretende que no solo se traten las enfermedades, sino también la forma de tratar la paciente y como infundirle optimismo.

“El paciente ha cambiado mucho. Es diferente al de hace 40 años. Hoy además de que lo curen, necesitan algo más. Quieren sentirse bien y si lo consigues volverán a ti”, señala el director del curso DermaCoaching, Domínguez Silva. El médico insiste en que en esta especialidad hay muchas patologías y que hoy en día se ha visto un incremento y especial interés por la dermatología estética”.

En este sentido, se trata de un curso práctico donde enseñar a los dermatólogos distintas herramientas para comunicar de forma eficiente y que sus pacientes se sientan emocionalmente bien, es decir, que tenga un estado emocional positivo. De este modo, se consigue una fidelización. El curso trata temas como la comunicación no verbal, el tono de la voz o el rapport.

Domínguez Silva opina que muchas consultas que se realizan al dermatólogo se resuelven con una buena comunicación paciente-especialista, lo que ofrece al enfermo unos consejos para cambiar de hábitos y pensamientos que pueden causar el problema dermatológico. “Ahí es donde entra la figura del coach, una figura cada vez se solicita más en consulta”, señala el experto.