Hay ciertas patologías que están asociadas con la alimentación. La dermatitis herpetiforme y el gluten están tan relacionados que son parte del tratamiento. Los brotes de rosácea pueden verse seriamente perjudicados si el paciente consume café, té, excitantes, alcohol o comida picante. La psoriasis, por su parte, empeora con el tabaco o la ingesta de omega 3.

Cada vez son más los dermatólogos que cambian los hábitos alimenticios de los pacientes o les prescriben suplementos para tratar de controlar su afección cutánea. Dormir 8 horas, una vida sana o hacer deporte es imprescindible para mantener una piel sana y evitar sustancias tóxicas.

“Nuestro cuidado diario de la piel debe responder a 3 pilares básicos: la hidratación, ingerir alimentos saludables y tener una eliminación correcta de las toxinas”, declaró Paloma Cornejo.

La doctora detalló que mantener una dermis hidratada a base de ingerir agua era importante no solo para la piel, sino también para el resto de órganos. Cornejo aseguró que ciertos condicionantes como el estrés, el calor, el deporte o la sudoración podían incrementar el consumo de agua.

Según informan desde la AEDV, la ingesta de omega 3 (presente en el pesado azul) es muy importante para la dermatitis atópica, al igual que consumir frutas y verduras como principal aporte de vitaminas y minerales. La vitamina B, recordaron, interviene también en el buen estado de la piel y en la regeneración celular.

Para esta dermatóloga, la vitamina A es la que más ayuda a una piel sana y ayuda, además, a broncearse porque permite que la piel se pigmente. Su precursor es el betacaroteno, que es desechado si el organismo no lo absorbe. La vitamina C, activadora de las defensas que interviene en la formación de colágeno.

La vitamina E es la vitamina antioxidante por excelencia, protege y ayuda a mejorar el tejido celular, contrarresta con eficacia el envejecimiento, ayuda a mejorar la circulación sanguínea, un factor determinante para la salud de la piel, ha nombrado Cornejo. La vitamina E se encuentra fundamentalmente en aceites vegetales, en el germen de los cereales integrales, semillas de girasol, almendras y nueces.