La rosácea es una enfermedad de la piel infradiagnosticada que afecta cada vez a más personas. El doctor Miralles estima que la sufren unos 415 millones de personas en el mundo entero, lo que supone que entre un 2 y un 5% de la población sufre sus brotes. Lo que sí tiene claro este dermatólogo es que cada vez son más los pacientes que acuden a consulta con casos más severos.

La plataforma biofotónica Kleresca® ha desarrollado un nuevo tratamiento para disminuir los síntomas de la rosácea mediante luz fluorescente que estimula la reparación de la piel. Tal y como explica el especialista, esta es una alternativa diferente que promete resultados para esta patología cutánea inflamatoria y crónica que afecta más a las zonas centrales de la cara: mejillas, nariz y frente.

“El paciente que padece rosácea suele estar muy afectado por su problema. En mi opinión, disponer de una alternativa eficaz y cómoda para el paciente, que además es combinable con otros tratamientos, es muy interesante”, puntualizó el doctor.

En qué cosiste el tratamiento

El tratamiento de la plataforma mezcla un gel fotoconversor con una lámpara multi-LED para originar una fluorescencia que mejora la calidad de la piel. Los pacientes solo pueden someterse a este tratamiento en clínicas con profesionales y después de una revisión médica minuciosa. El método es sencillo: un profesional limpia la piel del paciente y aplica el gel que se ilumina durante 9 minutos bajo una lámpara multi LED de distintas longitudes de onda.

Los creadores de este tratamiento explican que es una terapia más suave que tratamientos tradicionales y ha demostrado una alta seguridad, según dicen. Además, aseguran que el paciente puede hacer vida normal y puede hacerse en cualquier época del año porque no causa sensibilidad solar. También afirman que está recomendada para pacientes con piel sensible.

El origen de la rosácea es desconocido, pero está atribuido a un mal funcionamiento del sistema inmunitario y a una desregulación neurovascular. Predomina más en las mujeres entre los 30 y los 50 años, y su impacto psicológico suele ser significativo, ya que reduce la autoestima y favorece la ansiedad y la depresión. Aunque puede verse en muchos tipos de pieles, predomina en las blancas.