“En los últimos años han aumentado de manera significativa las manifestaciones orales y faríngeas secundarias a la práctica de sexo oral; sin embargo, no hemos encontrado ningún artículo de revisión relacionado con las enfermedades derivadas de los nuevos hábitos sexuales de occidente”, justifican Claudia Fernández López y Carmelo Morales Angulo, autores del estudio.

El texto, que publica el Acta Otorrinolaringológica Española, definió como objetivo “identificar las manifestaciones otorrinolaringológicas asociadas al contacto orogenital y oroanal tanto en pacientes adultos como pediátricos”, tanto en un contexto de abuso sexual como de sexo consentido. Para ello, los investigadores utilizaron los datos recogidos por PubMed durante los últimos 20 años sobre el hábito sexual occidental de practicar sexo oral.

Las lesiones más frecuentes fueron las de tipo infeccioso y, entre estas, las provocadas por sífilis oral o faríngea, faringitis gonocócica, faringitis por Chlamydia trachomatis e infecciones por el virus del herpes simple y el papiloma humano (VPH) -las más habituales, condilomas acuminados y papilomas-. Por otro lado, señalan, las novedades en las costumbres sexuales de occidente han dado lugar a un “aumento alarmante” de la incidencia de carcinoma orofaríngeo.

El estudio también ha puesto de manifiesto la necesidad de controlar cualquier manifestación orofaríngea pediátrica, ya que podría ser secundaria a un caso de abuso sexual. “En niños fuera del periodo neonatal, la presencia de condilomas acuminados, sífilis, gonococia o equimosis no justificada en el paladar debería hacernos sospechar”, advierten.