Los tratamientos antirretrovirales actuales son capaces de disminuir la carga viral en sangre y hacerla indetectable en la mayoría de pacientes a los 6 o 9 meses de empezar el tratamiento, aunque se estima que entre el 5 y el 25% de los pacientes mantienen niveles detectables de virus en semen pasado este tiempo debido a varios factores, no siempre conocidos.

“Por ello, en el caso de las parejas serodiscordantes, en las que solo uno de los miembros es portador del virus, además del uso del preservativo se recomienda que la persona seronegativa también tome fármacos antirretrovirales de forma profiláctica mientras disminuye la carga viral de su pareja tanto en sangre como en reservorios”, detalla Podzamczer.

No obstante, algunos fármacos nuevos, como los inhibidores de la integrasa, actúan mucho más rápido. “En este estudio nos hemos centrado en evaluar la velocidad de caída de la carga viral en pacientes que reciben estos nuevos tratamientos, concretamente dolutegravir”, explica el Arkaitz Imaz, primer autor del trabajo.

“Hemos observado los niveles de virus en sangre y semen antes de empezar el tratamiento, a los 3 días, a los 7, a los 14, al cabo de un mes, a los 3 meses, y a los 6 meses. Sabemos que la caída de la carga viral es muy rápida en los primeros días y semanas, después es más lenta, y finalmente se estabiliza. Hemos conseguido obtener un modelo de cinética de caída de la carga viral específico para cada uno de los compartimentos, sangre y semen, con esta pauta de tratamiento”.

Dificultades de actuación en el semen

La velocidad de caída de la carga viral durante los primeros días era significativamente mayor en sangre que en semen, y se igualaba en la segunda fase de caída. No obstante, a pesar de la diferencia de velocidades, la carga viral se hacía indetectable más rápidamente en el semen que en la sangre debido a que los valores de base son muy superiores en la sangre (más virus que eliminar en la sangre).

Por otro lado, el patrón de caída es mucho más homogéneo en sangre que en semen. Esta heterogeneidad demuestra la naturaleza diferencial y más impredecible del semen como reservorio del virus. En ese sentido, es interesante destacar que no hay una correlación clara entre la concentración de fármaco en semen y la disminución de la carga viral.

“La concentración de dolutegravir que se alcanza en semen es más que suficiente para asegurar la caída de la carga viral en este reservorio”, aclara Podzamczer, “ya que a pesar de que llega al semen solo un 7-8% del fármaco presente en sangre, la proporción de fármaco activo es muy superior a la que observamos en sangre.  Este era un dato que desconocíamos hasta ahora”.

Los inhibidores de la integrasa se recomiendan en todas las guías clínicas como primera línea de tratamiento a día de hoy. “Nuestro estudio refuerza esta decisión, especialmente teniendo en cuenta el panorama actual en lo que a transmisión del VIH se refiere. Si reducimos el tiempo de caída de la carga viral de forma más rápida disminuimos de forma evidente la posibilidad de transmisión, especialmente en colectivos de riesgo”, argumenta el Imaz.