Tal y como recoge el trabajo, publicado en la Revista Española de Patología, el paciente es un varón de 30 años que consultó por una lesión violácea en el 5.º dedo del pie derecho. Se le realizó una radiografía simple, en la que se observó un incremento de partes blandas que podía tener origen vascular.

La resonancia magnética mostró una lesión que erosionaba la cortical de la falange distal y era compatible con malformación vascular de bajo flujo.

De acuerdo con los autores, las malformaciones vasculares forman un grupo heterogéneo de patologías poco frecuentes; los hemangiomas infantiles son los más comunes. Las malformaciones vasculares venosas a menudo no presentan síntomas y crecen gradualmente; las linfáticas, por su parte, son secundarias a la falta de conexión de los sacos linfáticos embrionarios con los vasos de drenaje.

En este caso, se trataba de una malformación vascular venolinfática con erosión ósea y participación cutánea. Se extirpó la lesión mediante amputación de la falange distal y se estudió la pieza. A nivel histológico, se observó una lesión formada por vasos de tipo venoso y tipo linfático que eran D2-40 positivos.