Envejecer es fruto de la programación genética, el sistema endocrino y de factores ambientales que determinan el inevitable paso del tiempo. Durante la menopausia, las hormonas regulan los cambios del organismo de una manera brusca que, además, se ve afectada por factores ambientales como la radiación, el tabaco o los hábitos de vida.

El climaterio relaciona menopausia y piel. Actualmente, hay tratamientos tópicos que ayudan a aumentar el colágeno cutáneo y revierten algunas de las alteraciones más típicas de la menopausia. El ácido retinóico, el ácido glicólico y la vitamina C son algunas de las opciones elegidas para tratar de hacer el paso del tiempo más llevadero, según la doctora Guerra.

El déficit de estrógenos es lo que provoca los cambios más acusados en la piel. En consecuencia, se produce menos grasa, se suda menos, se incrementa la permeabilidad y se produce una reactivación vascular que hace más corto el espesor de la dermis y de la epidermis. La piel en la menopausia pierde colágeno y su funcionalidad se ve reducida, tal y como recuerdan desde la Academia Española de Dermatología y Venereología.

Los cambios de la piel en la menopausia se traducen en sequedad, piel escamosa y con falta de elasticidad, mucosa con falta de humedad, estrías y un aumento de arrugas en el cutis. La sequedad vaginal y el prurito vulvar relacionan la Dermatología con la Ginecología en esta etapa de la vida de las mujeres.

La doctora Guerra comentó que la deficiencia de estrógenos es la responsable de un lento crecimiento de las uñas y del vello, pese a que muchas mujeres experimentan un crecimiento anómalo en la zona de la barba o del bigote, lo que les otorga un aspecto más masculino pese a que el ciclo del cabello.

La menopausia se produce entre los 45 y los 55 años en el 65-70% de las mujeres. En las sociedades desarrolladas, se da en un 25% antes de los 45 años, y un 5-10% después de los 55. “Solo un 1% de las mujeres tienen la menopausia de forma espontánea antes de los 40 años”, declaró la doctora Guerra.

Un trabajo realizado en España sobre 25 mujeres perimenopáusicas y 19 mujeres posmenopáusicas determinó la importancia de la actividad física en el climaterio. El ejercicio moderado actúa sobre la capacidad antirradical libre enzimática (super-óxido dismutasa y catalasa) y no enzimática (vitaminas A y E) y el proceso de peroxidación lipídica, lo que produce un ascenso de los antiradicales libres.