Los autores del estudio reclutaron a 372 pacientes con micosis fungoide y síndrome de Sézary -los 2 subtipos más comunes de linfoma de células T- que no habían respondido a tratamientos anteriores. Los voluntarios fueron seleccionados de forma aleatoria para someterse a una terapia estándar con vorinostat o recibir mogamulizumab, la nueva terapia específica ligada a la proteína CCR4 expresada en la superficie de las células T malignas.

Además de la mejora en la supervivencia libre de progresión, los investigadores descubrieron que mogamulizumab era superior en términos de calidad de vida y proporción de pacientes con linfoma de células T que lograban una respuesta general. Los autores consideraron que los efectos secundarios comunes eran manejables; según el texto fueron:

  1. Fatiga.
  2. Diarrea.
  3. Sarpullido.
  4. Reacciones a la infusión.

La Food and Drug Administration (FDA) aprobó recientemente el uso de mogamulizumab para pacientes adultos con cualquiera de los 2 subtipos de linfoma de células T -micosis fungoide o síndrome de Sézary refractario o en recaída- que hayan recibido, al menos, una terapia sistémica. El linfoma de células T es un cáncer raro de linfocitos T que afecta principalmente a la piel y para el que no existe cura, recuerda XinHua. Se trata de una enfermedad difícil de tratar y con pocas opciones terapéuticas.