La necrosis epidérmica tóxica se caracteriza por un desprendimiento de toda la piel y suele originarse tras la ingesta de algún fármaco que pone en marcha una reacción inflamatoria muy severa. Se trata de una patología muy rara (entre 1 y 1,4 casos por millón de habitantes y año), por lo que debe de ser tratada en las unidades de referencia acreditadas en España, entre ellas, la Unidad de Grandes Quemados del Hospital Virgen del Rocío, que atiende a pacientes de Andalucía, Canarias, Ceuta y Melilla.

Hasta el año pasado, el protocolo internacional aceptado para esta enfermedad incluía la prescripción de corticoides e inmunosupresores para frenar la cascada inflamatoria que, a nivel multiórganico, desencadenaba el fármaco causante de la necrosis. Tras los resultados desalentadores obtenidos varios años, un equipo de especialistas integrado por los doctores Purificación Gacto, José J. Pereyra y Jesús Carbajal concluyó que la mayoría de los fármacos incluidos en las guías internacionales de tratamiento producían más perjuicios que ventajas, ha explicado el comunicado.

Hace 7 meses implementaron un protocolo de tratamiento completamente distinto que recomendaba retirar la medicación que podía producir inmunosupresión y tratar al paciente como a un gran quemado, dado que la enfermedad provoca grandes ampollas en casi toda la superficie corporal. Este nuevo protocolo ha conseguido evitar hasta el momento el fallecimiento de los enfermos tratados.