El autor del estudio, Adewole S. Adamson, asegura que el simple hecho de que una receta sea electrónica o en papel influye en el paciente. Adamson se basó en datos de una clínica dermatológica del estado de Texas para medir la falta de adherencia al tratamiento, que consiste en recoger todas las recetas de un año desde la fecha de prescripción, pero no seguir el tratamiento.

La falta de adherencia del medicamento está asociada a peores resultados clínicos, pero no se disponía de estudios anteriores que analizaran qué elementos influían en la adherencia en pacientes dermatológicos. Adamson se dio cuenta de que había un 16% menos de adherencia cuando la receta estaba en formato electrónico, si se la comparaba con la receta tradicional.

Adamson, Elizabeth Suárez y April Gorman, autores de la investigación, llevaron a cabo una serie de registros médicos de pacientes nuevos desde el 1 de enero de 2011 hasta el 31 de diciembre de 2013 en una sola clínica. Para 2.496 pacientes se prescribieron más de 4.300 recetas; de ellas, 803 eran electrónicas y 1.693 eran en papel.

Los autores, que dicen haber demostrado que la receta electrónica está asociada con tasas bajas de falta de adherencia, también observaron que estas tasas se redujeron en aquellos pacientes mayores de 30 años, pero volvía a aumentar en los mayores de 70.

Desde este centro médico informan de la necesidad de averiguar cómo afectan al paciente los distintos modos de prescribir recetas, ya que la falta de cumplimiento es un problema muy común y generalizado que podría mejorarse. A día de hoy, existen muy pocos estudios publicados que comparen si la receta es electrónica o en papel determinan la adherencia al tratamiento del paciente.