La caída del cabello y otros daños relacionados con dietas ricas en grasas y colesterol podría tener solución. Investigadores de la Johns Hopkins University School of Medicine (Estados Unidos) han dado con un compuesto que ha conseguido revertir esa caída de cabello en ratones al frenar la producción de los glicoesfingolípidos, grasas que se encuentran en la piel y otras membranas celulares.

Según ha informado la agencia EFE, los científicos alimentaron a un grupo de ratones con una dieta alta en grasas entre su semana 12 y 20 de vida; a otro grupo lo alimentaron con una dieta estándar. Los primeros sufrieron mayor encanecimiento y caída del cabello, además de más daños cutáneos. Los resultados se volvieron más severos cuando los ratones se alimentaron con la dieta rica en grasas durante 36 semanas.

“Nuestros hallazgos muestran que una dieta occidental causa pérdida y encanecimiento del cabello e inflamación de la piel en ratones. Creemos que los seres humanos que consumen una dieta rica en grasas y colesterol viven un proceso similar”, ha señalado Subroto Chatterjee, uno de los autores del estudio, que se ha publicado en Scientific Reports.

De acuerdo con los investigadores, los glicoesfingolípidos están vinculados con la caída de cabello y daños de la piel mencionados. Para intentar frenar esos daños, elaboraron un compuesto con D-threo-1-fenil-2-decanoylamino-3-morpholino-1-propanol al que llamaron D-PDMP. Este consiguió revertir la caída del cabello y el resto de síntomas en los animales.

Esto abre una nueva puerta a posibles tratamientos para la caída del cabello y otros daños cutáneos, aunque los científicos aclaran que no se sabe si el compuesto es seguro y efectivo en humanos. “Se necesitan más investigaciones, pero nuestros hallazgos son prometedores para usar algún día un medicamento para enfermedades de la piel como la psoriasis y las heridas resultantes de la diabetes o la cirugía plástica”, ha afirmado Chatterjee.

Estudios previos ya habían demostrado que los glicoesfingolípidos están presentes en las células que forman la capa superior de la piel, así como en los queratinocitos, las células encargadas de regular la pigmentación de la piel, el pelo y los ojos. “Esperamos que algún día en el futuro esto pueda significar una recuperación más rápida y efectiva de la calvicie, el encanecimiento del cabello en poblaciones envejecidas y la curación de heridas”, ha añadido el investigador.