Aunque el acné es una enfermedad inflamatoria de gran impacto entre la población porque afecta a la calidad de vida de los pacientes, no existe un consenso sobre las pautas a seguir en el tratamiento. A día de hoy, existen distintos algoritmos y diferentes escalas que clasifican la gravedad de los cuadros de acné.

Los participantes en este estudio, establecieron 2 líneas de tratamiento en función de la gravedad, y un tratamiento de mantenimiento. Si el acné era papulopustuloso leve o moderado, las recomendaciones apuntaban la combinación de antibióticos con retinoides y/o peróxido de benzoilo. Si por el contrario el acné era papulopustuloso grave o nodular moderado, se recomendaba el uso de isotretinoína.