Según informa la agencia EFE, este activo es un biopolímero marino que protege a la piel de los cambios de temperatura, la contaminación, la falta de elasticidad o de nutrientes a causa del envejecimiento, u otras condiciones perjudiciales para la piel.

Este polímero, de gran poder emulsionante natural, tiene su origen en la isla Decepción, una zona volcánica situada en las islas Shetland del Sur donde los microorganismos han conseguido vivir en condiciones extremas; la temperatura del agua puede variar desde los -10 C ° hasta los 80 C °.

La UB ha recordado que la firma del Tratado Antártico de 1961, supuso un punto de inflexión para la ciencia al considerar que el continente era un gran laboratorio de interés mundial, como se ha ido demostrando con el paso del tiempo. Josefina Castellví, doctora en Ciencias Biológicas por la UB, ha sido la primera mujer en participar en una expedición a la Antártida.

Han pasado 30 años desde el comienzo de las investigaciones, pero con todos los datos recibidos, un grupo de científicos de Fisicoquímica y Estructura Vesicular de Lípidos y Biopolímeros Bacterianos de la Facultad de Farmacia ha logrado crear un activo muy útil para la cosmética.

Los científicos creen que la Antártida seguirá siendo una fuente de organismos con aplicaciones todavía desconocidas siempre y cuando la financiación y el cambio climático lo permitan. El grupo de investigación, capitaneado por la doctora Elena Mercadé, tiene la patente de este activo, gestionado por la Fundación Bosch Gimpera.