El estudio se llevó a cabo entre enero de 2015 a mayo de 2016, y contó con 42 sujetos que buscaban tratamiento estético para la piel. Los pacientes fueron sometidos a una inyección intradérmica de LMW-HA para mejorar los poros faciales agrandados. Para cada tratamiento, se inyectaron 2,5 miligramos de LMW-HA en la piel de la cara completa.

Los expertos explican que el tratamiento se repitió de 2 a 5 veces con un intervalo de 1 a 1,5 meses entre tratamientos consecutivos. El periodo de seguimiento postoperatorio fue de 1 a 6 meses. El análisis estadístico se utilizó para comparar el grado de agrandamiento de los poros faciales antes y después de la inyección. Se registraron la eficacia clínica y los efectos adversos.

Los poros faciales agrandados antes y después del tratamiento se clasificaron y se sometieron a la prueba de Wilcoxon de parejas pareadas. La diferencia fue estadísticamente significativa, según apuntan los investigadores. La tasa de mejora fue de 40,03 ± 18,41%. No se informó sobre infecciones, nódulos o pigmentación en los lugares de inyección en los sujetos que buscaron tratamiento estético. Los médicos apuntan que la tasa de satisfacción global fue del 92,8%.