“Un residente que esté quemado es un residente que no quiere dedicar ni una hora más de sus horas de trabajo a la formación. En Medicina, si no te vas reciclando, estás perdido”. Laura Hidalgo, médico de Atención Primaria, ha visitado los Desayunos Informativos de MedLab Media Group para charlar sobre las malas prácticas durante la residencia. Las causas más comunes de burn out entre los MIR, o la forma en que la sobrecarga laboral afecta a la empatía de estos médicos en formación.

No librar las guardias correspondientes, los turnos mal definidos o la ausencia de un tutor en situaciones complicadas son, según la invitada, las causas más frecuentes de burn out entre los residentes. “Muchas veces no tienes horarios, no sabes cuánto dura tu jornada laboral ni qué trabajo te corresponde”, recuerda Hidalgo. Además, el centro suele fomentar la competitividad. “Si un adjunto te ofrece operar, te quedas, aun sabiendo que vas a estar hecho polvo y que, además, esas horas no las cubre el seguro”, admite la doctora. “Si no operas tú, va a operar otro”.

Según cuenta la invitada, en los servicios de Urgencias muchos grupos de residentes se enfrentan solos a politraumatismos, pacientes intubados y casos graves que no deberían manejar sin supervisión. “No creo que el paciente merezca ser atendido por un residente con muy buena intención y mucho conocimiento, pero, a lo mejor, no con una cabeza despejada ni acostumbrada a esas situaciones; el paciente merece que le vea un equipo, que está formado por residentes, pero también por otros profesionales”, defiende Hidalgo que, durante su propia residencia también vivió situaciones de abuso.

En medicina no hay machismo: “somos mayoría”

“Yo era la sustituta de mi tutor cuando se iba de vacaciones”, admite, “es algo totalmente ilegal; sin embargo, cuando eres residente tienes mucha ilusión, muchas ganas, y aguantas cosas que, en otro contexto no aguantarías”, reflexiona. “Cuando era residente, de niña, morena, chiquita y guapa me han tratado más veces que de doctora, aunque creo que era más por ser joven que por ser mujer”, dice Hidalgo, “dentro de la medicina no he visto mucho machismo; seguramente porque somos mayoría”, considera.

“Es raro que un hombre haga comentarios machistas cuando en un servicio, como en el mío, éramos 9 mujeres contra 2 hombres”, bromea, “cuando están en minoría no suelen atacar”. A pesar de todas estas situaciones, “con el tiempo, el residente se va haciendo más consciente de que está ahí porque se lo ha ganado, porque ha hecho una oposición, y de que no le debe nada a ningún servicio”, asegura la invitada a los Desayunos Informativos. “Si aguantas más pensando que así vas a quedarte, olvídalo”.

El residente debe “empoderarse”, recomienda Hidalgo, “no estas ahí solo para trabajar sino para aprender; no olvidemos que el MIR es un contrato de formación, aunque esta sea muy relativa y el final aprendas con la práctica”. Si el residente no logra sobreponerse a estas circunstancias “deja de disfrutar, se enfada, deja de ir a las sesiones clínicas”, enumera Hidalgo. Por suerte o por desgracia, el futuro médico suele guardarse las frustraciones para sí y el burn out rara vez afecta al paciente. Eso lo sabe bien Hidalgo, cuyo trabajo de fin de residencia abordó la relación entre la sobrecarga laboral y la empatía del MIR.

¿Afecta la sobrecarga laboral a la empatía?

“Nuestra hipótesis, por supuesto, era que, a mayor sobrecarga laboral, menor empatía tenían los residentes”; sin embargo, tras realizar un estudio estadístico que incluyó a todos los residentes de la Comunidad de Madrid, Hidalgo y su equipo descubrieron que su norma no se cumplía. “Descubrimos que quien tenía empatía la tenía, tanto si veía a 5 pacientes como a 30”, celebra, “es bonito y divertido cuando la respuesta no es la que tu piensas”.

El estudio incluyó variables secundarias como la edad y sexo de los residentes, si habían trabajado antes o si habían sufrido la enfermedad de un familiar cercano que pudiera influir, así como la división entre europeos y extracomunitarios. Según ella misma cuenta, para Hidalgo resulto especialmente interesante definir el concepto de sobrecarga laboral. “No es solo ver a muchos pacientes, sino también el tiempo que tienes para cada uno, la presión de los superiores, el grado de libertad de decisión o el número de veces que te interrumpen cuando estas en consulta”, ejemplifica.